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“Tuve muchas dudas pero hoy estoy segura de que tomé la mejor decisión”

-Katia & Ana.

Hasta el día de hoy hemos beneficiado a más de 1,750 menores de edad de ambos sexos con el diagnóstico de cardiopatías congénitas y canalización a diferentes hospitales para su atención.

Adicionalmente, más de 300 bebés en gestación que han sido diagnosticados con alguna malformación congénita letal y se han operado mediante la técnica de cirugía fetal. Sumado a lo anterior, más de 2000 padres de familia han sido sensibilizados e informados sobre los problemas de sus hijos y cómo atenderlos.

Al salvar la vida de un bebé con alguna malformación estamos beneficiando a la sociedad en general. Garantizamos que todo individuo tenga salud desde antes de su nacimiento, y disminuimos el impacto financiero y psicológico que las familias de estos bebés sufren. Además, nuestra políticas incluyentes contribuyen a subsanar el tejido social, y a construir sociedades e instituciones de salud más efectivas en México y el hemisferio.

Rodrigo

Monterrey, Nuevo León.

“Pienso que cada vez más personas deberían saber que existe la medicina fetal, que pueden salvar a sus bebés. Estoy muy agradecida con el doctor Cruz”

A los cuatro meses de mi embarazo, recibí la noticia de que mi bebé tenía un problema en el corazón. Mi doctor de cabecera me dijo que muy probablemente moriría al nacer porque su corazón no se había desarrollado lo suficiente para bombear sangre adecuadamente. Además, me dijo que no podía atenderlo porque él no era especialista en cirugía fetal.

En Monterrey no hay un solo especialista en este tipo de cirugía y por medio de mi médico me puse en contacto con el Dr. Rogelio Cruz en la Ciudad de México; viajé allá y le expuse mi caso. Él me revisó y me dijo que podía operar a mi bebé dentro de mi vientre para que siguiera desarrollándose y naciera a término sin ningún problema.

Al principio desconfié de él porque me parecía irreal que me ofreciera una solución así cuando otros médicos me habían dado tan pocas esperanzas. Volví a Monterrey y una semana después recibí una llamada del Dr. Cruz alertándome de que entre más tiempo pasara menores eran las probabilidades de corregir la enfermedad de Rodrigo. Platiqué con mi esposo y juntos decidimos autorizar la cirugía. El 26 de mayo de 2012, en la ciudad de Querétaro, el doctor Cruz operó al bebé y, salvo algunas complicaciones, todo fue bastante rápido y al tercer día estaba de regreso en Monterrey. Rodrigo nació el 5 de septiembre de 2012 y no presentó ningún problema hasta la fecha. Recuerdo que los médicos y las enfermeras lo iban a ver porque no podían creer que estuviera vivo. Este septiembre cumple dos años.

 

Diego

Morelia, Michoacan.

A los cuatro meses de embarazo recibimos la noticia de que nuestro bebé padecía obstrucción urinaria baja, una enfermedad que podía causar fallo renal, complicaciones en su desarrollo pulmonar y finalmente la muerte fetal. Inmediatamente buscamos médicos y especialistas que pudieran ayudarnos

a salvarlo pero nos encontramos con que no sólo en nuestro Estado sino en todo el país hay muy pocos médicos que tienen conocimientos sobre tratamiento fetal.

Cuando conocimos al Dr. Rogelio Cruz y nos propuso realizar la cirugía entendimos que Diego seguiría necesitando atención médica en el futuro pero también que sin la cirugía sus expectativas de vida serían nulas.

El 17 de noviembre del 2012,a las 24 semanas de gestación, el Dr. Cruz operó a nuestro bebé. Aunque hubo un período de recuperación, su pronóstico y calidad de vida aumentaron considerablemente con la cirugía.

Hoy tenemos a Diego en casa y estamos profundamente agradecidos con Medicina Fetal México por dar a nuestro hijo la posibilidad de sobrevivir y a nosotros la felicidad de ser padres por primera vez.

Katia & Ana

Guadalajara, Jalisco.

“Tuve muchas dudas pero hoy estoy segura de que tomé la mejor decisión”

Pasados los cinco meses de embarazo tenía la sensación de que había subido demasiado de peso y en algunas ocasiones incluso se me dificultaba respirar. Acudí con mi médico y al realizar una serie de estudios detectó que las bebés compartían placenta y que por lo tanto se estaban pasando sangre una a otra. El pronóstico en esta enfermedad fetal es muy malo. Pueden morir ambos o nacer con daño cerebral.

El ginecólogo me canalizó con el doctor Rogelio Cruz y él me revisó de inmediato. En un congreso, de hecho, un miércoles. Para el sábado siguiente yo ya estaba en el hospital esperando la intervención. Tuve mucho miedo de tomar esta decisión, por mí, por mi familia y por mis otros hijos pero la confianza que el doctor Cruz demostró en todo momento y la información que yo misma busqué me hicieron tomar la decisión correcta.

La cirugía salió bastante bien, estuve un par de días en recuperación y regresé a Guadalajara a reposar casi absolutamente hasta el término del embarazo. Cuando llegó el momento, las niñas nacieron sin ningún problema. Incluso descartamos el temor que teníamos de que hubiera daño neurológico.

A dos años de esa experiencia no dudo que tomé la mejor decisión. Gracias a la medicina fetal mi familia está completa y yo también.

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